Historia y Arte de Málaga

 

HISTORIA DE LA CIUDAD

Juan V. Navarro Valls

 

En un principio,  la desembocadura del río Guadalhorce resultó una zona idónea

para las necesidades de los comerciantes fenicios

 

Es en el área de la desembocadura del río Guadalhorce (que en aquella época formaba un delta) donde se han encontrado, hasta el momento, los asentamientos fenicios más antiguos de la bahía de Málaga, precediendo a la creación de la ciudad. Esta zona se adecuaba perfectamente a las necesidades de los fenicios en su extensa actividad comercial entre el oriente y el occidente mediterráneo porque:

 

  • Eran asentamientos en islotes deltaicos, considerados "territorios de nadie", cuyo aislamiento les     proporcionaba protección.

 

  • Gozaban de buenas condiciones portuarias junto a una red fluvial que les permitía la conexión entre la navegación marítima y los poblados indígenas.

 

  • Tenían próximas tierras aptas para el cultivo en el valle del Bajo Guadalhorce.

 

  • El hecho de estar situados en un entorno de marismas, rico en aves y peces, les proporcionaba, junto con el aprovechamiento agrícola mencionado,  un plus para su autoabastecimiento.

 

No obstante, estos asentamientos estables dejan de serlo a partir del S. VI a. C., cuya población los abandona total o parcialmente hasta convertirse, únicamente,  en lugares de actividad artesanal e industrial coincidiendo con el auge la la ciudad de Malaka. Las causas que se han barajado  para explicar este abandono van, desde un posible maremoto y frecuentes fenómenos naturales marinos adversos, a las continuas avenidas del Guadalhorce provocadas por la tala de árboles enfocadas a aumentar los territorios de cultivo y a la consecución de madera que servirían de combustible a los hornos de los talleres y a la construcción de casas y de naves. Todo ello convertirían este territorio en un pantanal poco habitable, que fomentará la marcha de la población a la ciudad malagueña.

 

 

 

El asentamiento de La Rebanadilla y su necrópolis asociada de Cortijo de San Isidro

 

A raíz de las obras de ampliación del aeropuerto de Málaga y de la construcción de su segunda pista, se llevaron a cabo una serie de prospecciones arqueológicas en la zona, cuyo resultado fue el hallazgo del asentamiento fenicio arcaico de La Rebanadilla, en la orilla derecha del río Guadalhorce, a unos 3 kms. de la actual línea de costa  y, a 400 metros al suroeste, los restos de una necrópolis asociada a dicho asentamiento.

Situado sobre lo que fue una pequeña isla a 1,9 kms. al norte del Cerro del Villar  - yacimiento fenicio descubierto con anterioridad, aunque algo menos antiguo -  el enclave de La Rebanadilla,  contiene restos de un asentamiento fenicio cuyos elementos más antiguos datan de la segunda mitad del siglo IX a.C.

 

En este yacimiento se han estudiado cuatro fases de ocupación:

 

  • La fase IV, la más antigua, es anterior a la construcción de la trama urbana del asentamiento, lo que hace pensar que, en un principio, por los restos encontrados el lugar, se utilizó para actividades metalúrgicas.

 

  • La fase III  (último cuarto del siglo IX a.C. y  principios del siglo VIII a.C.) y la fase II (segunda mitad del siglo VIII a.C.) son las que presentan características urbanas.

 

  • La fase I denota una vuelta a la utilización de la zona como área industrial, con la aparición de fragmentos de toberas y con restos de cabañas construidas sobre escombros de las fases anteriores.

 

La fase III, la mejor estudiada, presenta una serie de edificios de adobe construidos con técnicas orientales. Constan de un núcleo principal, a menudo un patio, que da paso a dos habitaciones traseras que podían estar al mismo nivel o acceder a ellas por uno o dos escalones. En algunos casos, se disponen habitaciones y pasillos alrededor del núcleo principal mencionado. En ciertos edificios existían espacios en las habitaciones con  carácter religioso, como lo demuestran ciertos utensilios encontrados en ellas (betilos, quemaperfumes...)

ELEMENTOS PROCEDENTES DEL YACIMIENTO DE LA REBANADILLA

Como se ha indicado más arriba, a 400 metros al SO. de este yacimiento, se encuentran los restos de una necrópolis asociada al mismo, la necrópolis de Cortijo de San Isidro. En la época que nos ocupa, se ubicaba sobre una pequeña loma y  estaba separada del poblado por un cauce de agua, aunque era visible desde éste.

Contemporánea con la fase III y la fase II del asentamiento urbano de La Rebanadilla, la  necrópolis corresponde al periodo que discurre entre finales del siglo IX a.C. y segunda mitad del siglo VIII a.C. En ella se han hallado doce sepulturas pudiéndose distinguir varios tipos de enterramientos:

 

  • El más común es el de cremación en urna, sellada  por un plato o cuenco de cerámica que servía de tapadera y que se introducía en un pequeño agujero o fosa cuyo tamaño dependía del volumen del recipiente funerario más las piezas del ajuar cerámico que le acompañaba.

 

  • Otro tipo de enterramiento era el de restos  depositados directamente en el interior de las fosas donde se habían cremado previamente.

 

  • Un tercer tipo lo constituía el de cremaciones en fosas dobles, una para los restos y un nicho para el ajuar funerario.

En los materiales cerámicos encontrados se observa la existencia de elementos procedentes del mundo fenicio junto a otros fabricados por los poblados autóctonos. Parece ser, por tanto, que en esos primeros momentos de colonización de la zona el comercio fenicio no abastecía todas las necesidades con los productos importados, por lo que esos colonos se verían obligados al intercambio con los poblados locales.

 

También se ha observado en la necrópolis la práctica de ritos funerarios típicos de  los  pueblos orientales, como son los banquetes funerarios y ofrendas en honor del difunto y de los dioses, a base de peces, moluscos y crustáceos. Al respecto hay que tener en cuenta la importancia que las conchas marinas tenían en el mundo antiguo como símbolo de eternidad.

EN LA NECRÓPOLIS DE CORTIJO DE SAN ISIDRO

El Cerro del Villar

 

Descubierto en los años sesenta, a fecha de 2019 no se ha finalizado su estudio

 

Este asentamiento fue descubierto en 1965 por el arqueólogo malagueño Juan Manuel Muñoz Gambero. En los dos años siguientes se llevaron a cabo algunas campañas a cargo de  Antonio Arribas, arqueólogo y catedrático de la universidad de Granada . En 1987 la también arqueóloga y catedrática de la universidad Pompeu Fabra, María Eugenia Aubet, llevó a cabo excavaciones que continuaron hasta el año 2003. En el 2018 se ha lefectuado una exploración con georradar, escrutándose 45.000 m2 de la superficie de la antigua ciudad fenicia, que sigue enterrada bajo los aluviones del río, a escasa profundidad.

 

En cuanto a su antigüedad, según las últimas investigaciones, el poblado del Cerro del Villar fue fundado a finales del siglo IX a. C. y estuvo habitado hasta el siglo VI a. C. (Mª Eugenia Aubet)

 

El hecho de que la colonia fuese abandonada como centro mercantil y residencial  sin ser nuevamente repoblada y encontrarse, a la vez,  cubierta por los sedimentos, hace suponer que se encuentre en un buen  estado de conservación. Este asentamiento urbano se ubicaba en una isla del entonces delta del Guadalhorce. En la actualidad la zona está unida a tierra firme, localizándose  en el margen derecho del mencionado río, limitada al oeste por la urbanización Guadalmar y al este por un ramal del Guadalhorce.

el yacimiento del cerro del villar

 

El Cerro del Villar se convirtió e un importante núcleo artesanal y comercial en los siglos VIII y VII a. C.

 

El Cerro del Villar, al igual que otros enclaves coloniales de la costa sur mediterránea de la península ibérica, supuso un nuevo punto estable para los colonos fenicios desde donde desarrollar nuevos mercados para ampliar la demanda e incrementar los márgenes de beneficio, reduciendo las distancias del transporte de las mercancías, al tiempo que se aumentaba la producción al establecer en él talleres industriales y artesanales para  la  elaboración de los productos que posteriormente iban a ser intercambiados con las poblaciones indígenas que se encontraban en su hinterland que se extendía a lo largo de la cuenca del Guadalhorce hasta la Depresión de Ronda.

 

Según las excavaciones, el Cerro del Villar disponía de puerto, área comercial, barrios residenciales y zona de producción artesanal y su sociedad estaba compuesta por gentes de diverso estatus socioeconómico, según se desprende del tamaño y forma de las casas excavadas así como de la calidad de las construcciones y de los restos de mobiliario y ajuares encontrados en ellas.

 

La metalurgia, seguida de la alfarería, fueron las actividades artesanales más importantes

 

La metalurgia era la actividad artesanal primordial, sobre todo la de la plata, el hierro y el cobre, según se desprende de los restos del hornos metalúrgicos y crisoles encontrados. Al parecer, contaron con el intercambio de experiencias metalúrgicas con la población indígena.

 

La cerámica fue otra actividad artesanal importante, sobre todo  a partir del siglo VII a. C. En la parte norte del yacimiento se ha encontrado un alfar con horno de doble cámara donde se elaboraban tanto vajilla de mesa como grandes vasijas contenedores.

 

Junto con las actividades artesanales, el comercio fue el eje de la economía en el Cerro del Villar

 

En algunas vasijas contenedores encontradas en lo que serían unas pequeñas tiendas en la calle principal del asentamiento, se han encontrado restos de pescado. La demanda de los productos del mar fomentaría, a su vez, la actividad pesquera.

 

En las referidas tiendas del área central de la ciudad, abiertas a la calle mediante pórticos, han aparecido pesas de plomo, como las que se usaban en oriente para pesar pequeñas cantidades de oro y plata en los intercambios comerciales.

 

A partir del siglo VI a. C. la actividad mercantil del Cerro del Villar desaparece,

coincidiendo con el auge de Malaka

 

Al comenzar  el siglo VI a. C. la actividad mercantil decae hasta desaparecer. El área de mercado del asentamiento deja de funcionar, al igual que la zona portuaria, y una gran parte de la zona urbana se deshabita. La hasta entonces  floreciente ciudad queda reducida a un pequeño enclave productor de vasijas cerámicas. Todo esto coincide con el auge de la también fenicia Malaka.

 

A los problemas geográficos-naturales que incidieron en el abandono de la zona, como ya se comentó más arriba, hay que añadir que la urbe de Malaka, empujada por la élite comercial que la habitaba,  comienza a consolidarse como el nuevo centro de poder del territorio.

ELEMENTOS PROCEDENTES DEL YACIMIENTO DEL CERRO DEL VILLAR

La necrópolis del Cortijo de Montañez

 

Podría localizarse en la orilla derecha del Guadalhorce, en el terreno donde se ubica el polígono industrial de Villa Rosa, a algo más de 1 kilómetro de la actual línea de costa. En los siglos que nos ocupan era una zona de playas de arena, elevada a unos 5 metros sobre el nivel del mar, situada en tierra firme y en primera línea de costa, desde donde se dominaba el delta del Guadalhorce y la isla del Cerro del Villar que estaba en el centro del mismo.

 

En cuanto a su cronología, si nos atenemos a los restos cerámicos encontrados, hay que fijarla entre los siglos VII y VI a. C.

 

Tipo de necrópolis y materiales encontrados

 

No hay certeza de su extensión, aunque podemos pensar, como ocurre en  otras necrópolis fenicias conocidas, que no debió de ser demasiado grande. Según la  descripción de  Rodríguez de Berlanga realizada en el año 1903,  es probable que se tratase de una necrópolis de incineración en pequeños pozos o fosas, conteniendo cada una de ellas una vasija cineraria y otras dos de complemento, siendo difícil diferenciar cuáles servían para una u otra función, debido a que, salvo alguna excepción, apenas existen vestigios ni del contenido ni ajuares funerarios.

 

Las formas y el tratamiento de la superficie (engobe rojo y decoración) de las vasijas encontradas son características de la cerámica fenicia, aunque en ciertos detalles  se notan influencias de la cerámica autóctona del hintarland tartésico. En cuanto a la pintura de líneas que las decoran  son idénticas a las que aparecieron en el Cerro del Villar correspondientes a finales del siglo VII  y principios del VI a. C.

CERÁMICAS DE LA NECRÓPOLIS DEL CORTIJO DE MONTAÑEZ

Bibliografía

 

  • AUBET Semmler, M. E. (1990): "Cerro del Villar 1987. Informe de la primera campaña de excavaciones en el asentamiento fenicio de la desembocadura del río Guadalhorce (Málaga). Anuario Arqueológico

 

  • AUBET, M. E., MAASS-LINDEMANN, G. y MARTÍN RUIZ, J. A. (1995): "La necrópolis fenicia del Cortijo de Montañez", Cuadernos de arqueología mediterránea, 1. Universidad Pompeu Fabra. Barcelona.

 

  • DELGADO HERVÁS, A. (2008): "Cerro del Villar, de enclave comercial a periferia urbana: dinámicas coloniales en la bahía de Málaga entre los siglos VIII y VI a. C., en GARCIA RUBERT, D., GRACIA ALONSO,  F.  y  MORENO MARTÍNEZ, I. (coords): CONTACTES. INDIGENES I FENICIS A LA MEDITERRANIA OCCIDENTAL ENTRE ELS SEGLES VIII I VI ANE. SIMPOSI D'ARQUEOLOGIA, ALCANar. Barcelona.

 

  • JUZGADO NAVARRO, M., SÁNCHEZ SÁNCHEZ-MORENO, V. M. y GALINDO SAN JOSÉ, L.: (2016): "La Fase I de la necrópolis fenicia arcaica del Cortijo de San Isidro (Bahía de Málaga). Reflejos en Occidente del ritual fenicio de enterramiento a finales del s. IX a.C", Portal del Revistas electrónicas UAM. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología, 42. http://dx.doi.org/10.15366/cupauam2016.42.003.

 

  • RODRÍGUEZ DE BERLANGA, M. (1903): Catálogo del Museo Loringiano. Málaga.

 

  • VV.AA. (2012): "El asentamiento fenicio de la Rebanadilla a finales del siglo IX a. C." en GARCÍA ALFONSO , E. (Editor): Diez años de arqueología fenicia en la provincia de Málaga (2001-2010). Consejería de Cultura y deporte. Junta de Andalucía.