Historia y Arte de Málaga

 

HISTORIA DE LA CIUDAD

 

LAS INUNDACIONES DE 1661, 1907 Y 1989 EN LA CIUDAD DE MÁLAGA

Juan V. Navarro Valls

 

La inundación

 

Serían aproximadamente las 13:00 horas del día 14 de noviembre de 1989, cuando una impresionante tromba de agua de poco más de una hora seguida de una imponente granizada de 45 minutos descargaron sobre la capital malagueña 180 litros/m2, que supone, aproximadamente, una tercera parte de la media anual de precipitaciones en Málaga.

 

Un temporal de viento se sumó a empeorar la situación en el litoral malagueño

 

Estas lluvias estuvieron acompañadas de un temporal de viento de levante, con rachas entre los 78 y los 101 Kms/hora, que azotó el litoral sobre todo en la noche y madrugada del 13 al 14, provocando  destrozos (sirva de anécdota que el que escribe estas líneas, residente entonces en la barriada de la Paz frente a lo que hoy es el Parque del Oeste, vio con estupor cómo una de las rachas de viento arrancaba el cierre de aluminio y cristal que separaba la terraza del salón-comedor de su vivienda).

 

Las infraestructuras de la capital se mostraron insuficientes ante la magnitud de la tromba y el desbordamiento del Guadalhorce y del arroyo de las Cañas

 

Las lluvias inundaron gran parte de la ciudad, cuyas alcantarillas resultaron incapaces de evacuar todo el agua caída tan de repente. El río Guadalhorce, que venía crecido por las intensas lluvias que tuvieron lugar a lo largo de su cauce, se desbordó, al igual que ocurrió con su subsidiario arroyo de las Cañas, afectando ambos a los barrios del oeste de la ciudad.

 

A esta primera tromba le sucedieron otras

 

Por si fuera poco, la situación meteorológica no mejoró, de forma que las  fuertes lluvias siguieron sucediéndose durante el resto de noviembre y parte de diciembre,  por lo que se necesitaron varios meses para que  la ciudad recobrase la normalidad.

MAPAS METEOROLÓGICOS DEL DÍA 14/11/1989

Málaga sumida en el caos.

 

Zonas más castigadas por la inundación

 

Rápidamente el agua avanzó por el oeste, inundando los polígonos industriales del Guadalhorce, Santa Teresa,  Villa Rosa y toda la zona de Intelhorce y Fujitsu. También el Aeropuerto y sus accesos se vieron afectados. La avalancha de agua, cañas y lodo inundó Guadalmar, la Carretera de Cádiz, Sor Teresa Prat, la avenida Europa, la Ronda Intermedia, las barriadas de Virgen de Belén, San Andrés, La Luz, La Paz (una de las más castigadas), Las Delicias, Parque Mediterráneo, el Torcal y Huelin y, en el centro de Málaga, los barrios de La Trinidad y El Perchel, la zona de la Delegación de Hacienda, y algo más al norte,  el paseo de Martiricos.

 

En las zonas inundadas, muchas familias tuvieron que abandonar sus viviendas y perdieron sus enseres y muebles,  y tanto las empresas como los  negocios allí ubicados se vieron seriamente afectados, cuando no arruinados.

 

Muchos vehículos fueron arrastrados o inmovilizados por el agua

 

Los coches aparcados fueron flotando, arrastrados por la corriente, chocando entre ellos y apilándose cuando encontraban algún obstáculo. Los automóviles y algunos autobuses que circulaban por las calles quedaron inmovilizados, bloqueados entre las aguas, provocando el pánico de las personas que en ellos se encontraban. El tráfico era caótico y las empresas de transporte no podían funcionar.

 

La inundación afectó a  las cocheras de la empresa de limpieza  Limasa  en la zona de la Misericordia, por lo que la noche del 14 no se  pudo recoger la basura. Las labores de limpieza del barro y de todo tipo de objetos acumulados tampoco pudieron llevarse a cabo.

 

Incomunicados

 

Miles de personas quedaron aisladas e incomunicadas, sin poder pedir ayuda telefónica ya que las líneas  se bloquearon por la saturación de la central Málaga-Larios, viéndose afectados por este corte  bomberos, Policía Local y Protección Civil. Las comunicaciones se restablecieron a partir de las 16:45 h., aunque con  interrupciones esporádicas. En algunas barriadas también se cortó el suministro de luz eléctrica, siendo la radio a transistores la única vía para estar informados.

 

El Ayuntamiento decidió cortar momentáneamente el abastecimiento de agua ya que ésta llegaba embarrada a la depuradora. Como se preveía que la situación no iba a mejorar, se creó un servicio de emergencia con camiones cisterna.

 

Sobre 2.000 personas quedaron  atrapados en la Azucarera y los polígonos cercanos al Guadalhorce, donde el nivel del agua superaba los dos metros, teniendo que ser rescatados por los bomberos ayudándose de lanchas neumáticas. También, junto con efectivos de la Cruz Roja (350 voluntarios), tuvieron que socorrer a gran cantidad de vecinos aislados en sus viviendas, algunos de las cuales se habían visto obligados a subir a los tejados de sus casas.

 

El alumnado, sus familias y el profesorado de muchos centros vivieron horas de intranquilidad e incertidumbre

 

Muchos colegios, cuyo alumnado no había salido aún cuando comenzó la inundación, se vieron obligados a permanecer en el centro durante horas concentrándose en los pisos altos, ya que en la mayoría de los centros de las zonas afectadas las aulas de la planta baja se habían anegado, siendo el personal docente quien asumió la responsabilidad de la situación.

 

Las clases se vieron suspendidas en días sucesivos por un periodo que varió según la magnitud de los destrozos sufridos en cada centro.

 

Ayuda del Ejército

 

Desde Granada llegaron miembros del Ejército, así como ayuda de material de socorro enviado desde Madrid. Por su parte, la Legión, ubicada en el Campamento Benítez, ofreció varios barracones para albergar a las personas que habían quedado atrapadas en la zona del aeropuerto. Durante los días siguientes efectivos militares ayudaron en la limpieza del barro acumulado en algunas zonas.

 

La inundación se cobró tres muertos en la capital y otros tres en la provincia

 

Los dos miembros de un matrimonio de 61 y 54 años que vivían en una casa en el arroyo Barriguilla, en la zona conocida como del Hoyo, en Portada Alta murieron ahogados al alcanzar la altura del agua en su vivienda 3 metros de altura, sin que tuvieran tiempo para reaccionar y ponerse a salvo. Otros vecinos de casas próximas,  tuvieron más suerte y pudieron salvar la vida subiendo a los tejados, donde fueron auxiliados por los obreros de una obra.

 

Ya en la madrugada del 15 de noviembre, se halló el cuerpo de un menor de 15 años bajo un coche en la barriada La Concha. El joven se había subido a un camión de transporte de vehículos que estaba ayudando a la gente a salir de la zona de la Azucarera. Tuvo la fatalidad de caer durante el trayecto, se golpeó  la cabeza y murió ahogado.

 

Relacionada con la ciudad, hubo una cuarta víctima: un voluntario de la Cruz Roja de Jaén, que viajaba a Málaga a ayudar en el desastre. Su vehículo derrapó en Las Pedrizas y falleció en el accidente.

 

Una mujer de 45 años murió cerca de Almogía al ser arrastrado por la corriente el automóvil en que viajaba con su marido.

 

Aunque en otras lluvias posteriores, pero dentro de esta oleada de temporales, el 17 de noviembre, fue encontrado en Villanueva de la Concepción el cadáver de un agricultor de 47 años que murió al ser arrastrado por un arroyo su vehículo.

La tragedia en cifras.

 

  • 2.000 trabajadores rescatados de los polígonos industriales cercanos al Guadalhorce.

 

  • 1.400 ciudadanos que tuvieron que ser alojados en la casa de acogida de C/Góngora, en el Campamento Benítez y en la estación de autobuses.

 

  • La Cámara de Comercio calculó la pérdida económica de la provincia en 50.000 millones de pesetas (301 millones de euros).

 

  • Los daños en los colegios e institutos de Málaga se cifraron en 700 millones de pesetas (4,2 millones de euros).

 

  • El 1 de diciembre, Málaga es declarada zona catastrófica. La provincia recibió 25.000 millones de pesetas (150 millones de euros) del Gobierno Central, a los que se sumarían otros 20.000 millones (120 millones de euros) para llevar a cabo obras de infraestructura.

 

  • Cientos de hogares dañados y miles de vehículos inservibles.

 

  • 190 empresas presentaron expediente de regulación de empleo, lo que afectó a unos 5.000 trabajadores.

 

GALERÍA DE FOTOS DE LA INUNDACIÓN