Historia y Arte de Málaga La Catedral de la Encarnación de Málaga. Historia de su construcción y descripción exterior e interior La Catedral de la Encarnación de Málaga

 

ARTE EN MÁLAGA

Juan V. Navarro Valls

 

Historia de su construcción

La Santa Iglesia Catedral Basílica de la Encarnación, apodada cariñosamente por los malagueños  "La Manquita", debido a que su torre sur está inconclusa, es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Fue declarada Bien de Interés Cultural el 4 de junio de 1931. (http://www.iaph.es/patrimonio-inmueble-andalucia/resumen.do?id=i18170#_documentacion).

 

En este trabajo encontrarán, por una parte, los avatares de su construcción, que tuvo lugar durante tres siglos,  en los que sufrió diversas interrupciones hasta darse por finalizadas las obras por falta de presupuesto, quedando inacabados ciertos elementos, siendo la mencionada torre el más conocido de ellos.

 

Por otra parte, para aquellos que se interesen en visitarla, esta página puede servirles de guía, ya que se aporta  planos con enlaces a la información de los espacios y obras de arte de su interior.

La Iglesia Vieja

 

Tras la conquista de la ciudad de Málaga el 18 de agosto de 1487 por los Reyes Católicos, la mezquita mayor de la ciudad fue bendecida y erigida en catedral en febrero del año siguiente, dedicada a Santa María de la Encarnación, siendo elegido por el Cabildo  como símbolo de la misma el jarro de azucenas, flores significativas de la pureza de la Virgen María.

 

Ciertos factores impiden, en principio, la construcción de un nuevo edificio

 

El hecho de que la Diócesis estuviera sufragada en parte  por la Corona, junto al interés en demostrar la hegemonía del cristianismo sobre el islam consagrando como catedral un edificio sagrado musulmán, fueron motivos suficientes para que la catedral de la recientemente conquistada ciudad de Málaga se estableciera en las antigua mezquita aljama.

 

Por lo tanto, los primeros obispos Pedro de Toledo (1487-1499) y Diego Ramírez de Villaescusa (1500-1518),  no quisieron emprender la obra de una iglesia nueva, salvaguardando los intereses del Estado de no invertir más dinero del estrictamente necesario (hay que matizar que los Reyes Católicos habían otorgado el privilegio de la administración de las rentas de la fábrica de la catedral a los obispos, a lo cual aspiraba también el Cabildo catedralicio que sí era partidario de levantar un nuevo templo.

 

Los puntos de vista con respecto a la construcción o no de un edificio de obra nueva de los obispos  y el Cabildo van a provocar una serie de tensiones, que se prolongarán durante algún tiempo. Es por ello que, en principio, se  mantendrá la antigua mezquita mayor haciendo sobre ella las modificaciones pertinentes para adaptarla a los cambios demográficos y a las nuevas necesidades de culto de la ciudad.

 

Transformación de la mezquita y la construcción de la Puerta del Perdón

 

El antiguo edificio musulmán sufrirá una serie de modificaciones para adaptarse a la función catedralicia. Durante los últimos años del siglo XV y principios del XVI, se construyeron en él capillas (algunas funerarias),  una sacristía y, lo más significativo:  la Puerta del Perdón, actual puerta del Sagrario, auténtica joya del gótico tardío. No nos vamos a detener aquí en esta excelente obra, ya que el interesado puede acceder al trabajo específico contenido en esta web La portada del Sagrario de la catedral de Málaga.

 

El obispo César Riario y los comienzos de la Catedral Nueva

 

En el año 1518, el obispo Villaescusa permuta  con Rafael Riario la sede malagueña por la de Cuenca, de donde aquel era natural. Al año siguiente, su sobrino, el patriarca César accede al obispado de Málaga (1519-1540). Los Riario, por pertenecer a la curia romana, jamás pisaron nuestra ciudad, por lo cual Villaescusa, mientras vivió, quiso gobernar a distancia la diócesis malagueña.

 

Esta dualidad Villaescusa-César Riario (recalco que ninguno de los dos estaba en Málaga), provocó la división del cabildo de la catedral. La polémica llegó hasta el rey Carlos I, siendo acusado Villaescusa de ingerencias en nuestra diócesis. El asunto se solventó con la llegada a Málaga en 1524 de Bernardino Contreras, nuevo provisor (juez diocesano nombrado por el obispo)  que había trabajado en Roma como notario a las órdenes de César Riario. Con él se agilizan las obras de la portada gótica y, para edificar una nueva capilla mayor, se adquieren casas que habían sido donadas por los Reyes Católicos al Cabildo.

 

El 29 de marzo de 1528, Bernardino Contreras, en nombre del obispo César Riario, acompañado del maestro Enrique Egas y el cantero Pedro López,  presenta una traza para su aprobación, que supone la victoria de los partidarios del derribo de la vieja mezquita y la erección de una nueva catedral.

La Catedral Nueva: primera fase constructiva: 1528-1588

 

No hay certeza sobre el autor o autores de los primeros planos

 

Existen varias hipótesis que atribuyen la autoría de las primeras trazas de la catedral a Enrique Egas, Diego de Siloé e, incluso, a Pedro López, aunque parece ser que Egas solo vino a "discutir la planta y confirmar el sitio", según la profesora Teresa Sauret. El caso es que cualquiera de ellos pudo ser el autor, elaborando unas trazas a partir de la modificación de modelos de plantas de otras catedrales, de ahí la originalidad del templo malagueño. Lo que sí está claro es que  Pedro López fue el primer maestro mayor, el cual realizó la obra desde los cimientos (de más de dos metros de profundidad) hasta una altura de seis metros. La elección de  este maestro pudo estar avalada por Egas, con quien había trabajado en Jaén.

 

Los primeros años de construcción están marcados por el proyecto gótico

 

La primera piedra bien pudo colocarse el 29 de junio de 1529, día de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, una vez derribadas las casas adquiridas para el terreno de la cabecera de la nueva catedral, por donde Pedro López comenzó  la obra. El edificio antiguo no fue tocado, para que el culto no se viera interrumpido. Estuvo López  a cargo de la construcción gótica durante una década y cuando muere en 1539, el Cabildo tarda tres años en nombrar otro maestro mayor, siendo el responsable de las obras durante ese  intervalo de tiempo el aparejador Vicente Fernández, hasta que el nuevo obispo Bernardo Manrique designa al arquitecto castellano fray Martín de Santiago (1542).

 

El triunfo del renacimiento (1542-1588)

 

Las características de la arquitectura renacentista italiana del cinqueccento, de marcado carácter romano,  que se observan en la catedral a partir del 1542, nos advierte que un proyecto de Diego de Siloé pudiera estar detrás de la construcción del templo malagueño y que fuera seguido fielmente por los maestros de la obra catedralicia (Siloé había estado en Roma y aprendió de Rafael y sus discípulos). Esto empieza a notarse en las pilastras corintias de las capillas de la girola y en la decoración de los capiteles de las columnas de los arcos. Por otra parte, el soporte a base de pilares cruciformes con columnas corintias adosadas que sostienen un trozo de entablamento, utilizado en Italia por Bruneleschi, nos inclina a pensar en la más que posible  participación de Siloé en el templo malagueño  -al igual que lo hizo en las catedrales de Guadix  y Granada-  cuyo sistema será continuado por Vandelvira.

 

Cuando muere fray Martín (1547), el Cabildo elige  como nuevo maestro de obras a Diego Vergara, que había sido ayudante del anterior. En 1549 se le encarga otro  modelo a Andrés de Vandelvira, que por entonces estaba trabajando en Úbeda, aunque de maestro mayor siguiera Vergara.

 

En lo que se refiere a los soportes más arriba citados, la diferencia de la catedral malacitana con respecto a las de Granada y Guadix estriba en los pilares que descansan en los entablamentos y que son la base de los nervios de las bóvedas:  los de la catedral malagueña son más elevados, lo que puede deberse a que Vergara intentase de esta manera armonizar la inicial proporcionalidad gótica con las nuevas tendencias renacentistas del edificio.

Hasta su muerte en el año 1583, Diego Vergara había terminado las capillas de la girola, cuya cubierta se resuelve adaptando el cubrimiento de los tramos trapezoidales  con casquetes esféricos comprimidos; la capilla mayor, que se cubre con bóveda esférica; el crucero, cubierto con casquete esférico sobre pechinas aveneradas (con forma de concha); y los brazos del crucero con casquetes esféricos y bóvedas vaídas (estas últimas son características en los diseños de Vandelvira).

 

 Los motivos decorativos de las cubiertas, además de las mencionadas pechinas en forma de concha, los constituyen unas formas geométricas que evocan llaves. También concluyó el maestro Vergara la antesacristía y comienza las portadas laterales, encajadas cada una en dos grandes cubillos siguiendo los modelos siloescos. La construcción y decoración de esas portadas continuarán en los siguientes siglos.

 

En cuanto a la iluminación se logra con vanos formados por una triple arquería de medio punto situada en el segundo cuerpo de los muros de cerramiento,  a la que se superpone otro cuerpo formado por un arco flanqueado por dos óculos.

 

El obispo Luis García de Haro da por concluidas las obras

 

En el año 1587 llega a la sede de Málaga el obispo García de Haro, el cual dispuso dar por acabada la construcción.  Para ello mandó terminar con rapidez las obras que estaban acometiéndose, se cerró el crucero  y  se llevó a cabo el traslado de la iglesia vieja a la nueva catedral, que se abrió solemnemente al culto el 31 de agosto de 1588,  todo esto con el disgusto del Cabildo, partidario de continuarla. Consciente de la tensión que esto provocaba, García de Haro consintió en seguir la obra del coro, aunque en unos materiales y dimensiones inferiores a lo que se había proyectado en un principio, lo cual desembocó en nuevos enfrentamientos con gran parte de los clérigos integrantes del Cabildo, llegando el asunto, nuevamente a la Corona, en este caso, a Felipe II, quien, por Real Célula, manda que se entreguen cuatro trazas realizadas por el trazador real Francisco de Mora sobre las dos existentes de Juan de Minjares y de Hernán Ruiz para que, conforme a ellas, se continuase las obra, cosa que se llevó a cabo desde 1598 dirigida por el maestro Pedro Díaz de Palacios. El coro, sin la sillería, se inaugura en 1631.

La Catedral en el siglo XVII

 

Durante el siglo XVII las obras son escasas

 

Como ya hemos indicado, el coro se concluyó en 1631, aunque con diferencias respecto al actual, pues a él se trasladaron las sillas procedentes del anterior que se situaba delante de la capilla del Amparo. Del coro hablaremos más adelante,  cuando describamos los espacios interiores de la Catedral. Pero lo que seguía sin llevarse a cabo era la  reanudación de las obras, lo que acarreaba que lo ya edificado estuviera sufriendo un grave deterioro. Por ello,  el deán  Felipe de Velasco (1659) propone la continuación de la construcción al Cabildo, la cual se encarga al maestro mayor Diego Delgado, pero la muerte del deán a los pocos días, hace que se frene la propuesta.

 

El intento de reanudar la construcción por parte del Obispo Fray Alonso de Santo Tomás fracasa, aunque su intervención en el amueblamiento y decoración del templo fue importante

 

Con la llegada al obispado malacitano de Fray Alonso de Santo Tomás en el año 1664, vuelve la iniciativa por retomar las obras a gran escala. Para ello se pide financiación al rey Carlos II y el Cabildo se compromete a invertir 1.500 ducados anuales durante 10 años , pero la actividad constructiva se retrasa debido a la tardanza de la Bula del Papa Alejandro VII aceptando la inversión, que llega a Málaga en 1692, una vez muerto el obispo Fray Alonso. Esto supuso un parón definitivo de la construcción durante el siglo XVII, aunque sí se realizan labores de reparaciones varias,  la colocación de las rejas de la capilla mayor y del coro,  y la pavimentación del altar mayor.

 

En cuanto al amueblamiento bajo el obispado de Fray Alonso cabe destacar los púlpitos del altar mayor y el facistol  y  atriles del coro, entre otros. Además, encargó a Alonso Cano la realización de un tabernáculo, sustituido por el actual que fue levantado en el siglo XIX.

El siglo XVIII y la finalización de las obras

 

Ya hemos señalado más arriba el deterioro del edificio después de un siglo de paralización de las obras. Por si fuera poco, las lluvias de 1718 habían provocado filtraciones que afectaron a las cubiertas de capilla mayor. Ante estos problemas y aprovechando que se atravesaba un periodo de Sede Vacante,  el Cabildo manda inspeccionar el edificio por el ingeniero de obras del muelle Bartolomé Thurus, el cual manda un informe sobre los problemas estructurales del templo. Tras su lectura, se decide la inmediata reparación de los daños y la continuación de la obra, encargándose de ella José de Bada, maestro mayor de la Catedral de Granada, aunque su presencia en las obras de la Catedral malagueña va a ser esporádica, encargándose del día a día de la construcción su aparejador Antonio Ramos, que posteriormente tras la muerte de Bada será el maestro mayor.

 

La financiación se llevará a cabo por el pago de 1.000 ducados anuales de las rentas del Cabildo, los fondos de las prebendas vacantes, una parte de las tercias reales del obispado (ingreso concedido por la Iglesia a la Corona)  y, sobre todo, por  un arbitrio (impuesto, diezmo) sobre la pasa, el aceite y el vino que se exportaban por el puerto. En gran parte, fue el comercio malagueño el que hizo posible la continuación de las obras.

 

En cuanto al estilo arquitectónico en que se continuará el edificio, hay que hacer notar que los maestros se van a ver presionados por el Cabildo para que no exista mucha diferencia entre el barroco imperante en el siglo XVIII y la obra existente, como queda de manifiesto en el interior, salvo en la decoración de las pechinas de la nave central, que adopta forma de palmas en lugar de las conchas que se observan en la obra renacentista. En lo que respecta al exterior sí se aprecian más elementos barrocos, sobre todo en la decoración de la fachada principal y los cuerpos superiores de los cubillos y la torre.

José de Bada introduce el estilo barroco en el edificio,  pero conciliándolo con el renacentista

Los preliminares de la construcción van a ser lentos y costosos, pues hubo que derribar las casas que ocupaban el solar para proseguir la edificación. Su proyecto será avalado por los maestros Vicente Acero (Catedral de Cádiz) y Diego Antonio Díaz (Catedral del Sevilla), interviniendo en los adornos Fray Miguel de los Santos. Bada inicia las obras en 1721 por la fachada principal, construyendo de torre a torre paralelamente, a la vez que  los pilares interiores, las cuatro bóvedas colaterales, las dos portadas laterales más próximas a la fachada principal y los muros de cerramiento con el fin de conectar la obra nueva con la vieja, aunque esta unión no la logró Bada, que murió en 1755.

 

Antonio Ramos será el continuador de Bada

 

Al morir Bada, Antonio Ramos, se convierte en el nuevo maestro mayor dirigiendo la construcción tras el visto bueno del afamado arquitecto Ventura Rodríguez.  Continuó con el alzado de la fachada y las torres , diseñó el atrio y la reja, y finalizó los cubillos de las portadas del crucero. Terminó de levantar los muros y los pilares y cubrió la nave central. Él llevó a cabo con éxito la unión de la obra nueva con la vieja. En el año 1768 se pone en uso la Catedral al completo. A raíz de esa fecha las obras se ralentizan.

Estilos y dimensiones de la Catedral

 

Estilos

 

Catedral renacentista-barroca de planta basilical, sin crucero acusado en planta, de tres naves de igual altura, aunque de menos anchura para las laterales. El remate es una cabecera de planta poligonal con girola.

 

Dimensiones

 

La planta: 110 metros de largo por 55 metros de ancho.

 

La altura: 38 metros (en la girola, 36). Las tres naves tienen la misma altura.

 

Anchura:

  • Nave Central: 16 metros.
  • Naves Laterales: 11 metros.

 

Torre Norte: 84 metros.

BIBLIOGRAFÍA

 

  • BOLEA Y SINTAS, M. (1894): DESCRipión histórica que de la catedral de Málaga hace su Canónigo Doctoral D. Miguel Bolea y Sintas, ed. Arturo Gilabert, Málaga

 

  • CAMACHO  MARTÍNEZ, R. (direcc.) et alii (1985): Inventario artístico de Málaga y su provincia, Ministerio de Cultura, Madrid.

 

  • CAMACHO MARTÍNEZ, R. (2010): "Arquitectos del barroco en la Catedral de Málaga", en  LACARRA DUCAY, M. C. (coord.) El barroco en las catedrales españolas, Institución Fernando el Católico (CSIC), Exma. Diputación de Zaragoza.

 

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  • MEDINA CONDE, Cristóbal de (1878). Descripción de la Santa Iglesia Catedral de Málaga desde su erección hasta el presente 1875. Correo de Andalucía, Málaga.

 

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  • VV.AA. (1998): Catálogo de la exposición El esplendor de la Memoria, organizada por la Junta de Andalucía y el Obispado de Málaga.

 

 

José Martín de Aldehuela no pudo concluir las obras por problemas de financiación

 

Tras la muerte de Antonio Ramos en 1782, se hace cargo de las obras José Martín de Aldehuela, que estaba trabajando en las cajas de los órganos de la Catedral. Bajo su dirección se colocó la reja del atrio, se hizo la sacristía y arreglos y ornamentación de la fachada, así como la remodelación completa de la capilla de la Encarnación, costeada por el obispo Molina Lario.

 

En 1782 se clausuran las  las obras y se retiran los andamios al complicarse la situación económica debido a la mala gestión de los fondos y, sobre todo, a la retirada por parte de la Corona de los arbitrios destinados a la construcción del templo que se derivaron a otros fines, como el abastecimiento de agua de la ciudad o las mejoras del puerto y de los caminos de Vélez y Antequera. Al respecto hay que tener en cuenta que, como típico monarca ilustrado, el rey Carlos III, priorizaba la modernización del país sobre otras cuestiones.

 

La leyenda romántica del destino de los fondos

 

Esta fue la realidad del cese de las obras en la Catedral, aunque la leyenda romántica, sin ninguna prueba que lo demuestre, atribuye el hecho a que el dinero para su terminación sirvió de ayuda a la guerra que mantenían los Estados Unidos contra su metrópoli Inglaterra par lograr la independencia.

 

La situación en el siglo XIX

 

Durante  el siglo XIX, la invasión francesa con la consecuente Guerra de la Independencia, las desamortizaciones y la progresiva secularización de la política y la sociedad, suponen el carpetazo final al proyecto de finalización de las obras No obstante, hubo dos intentonas que fracasaron: la del obispo Juan Nepomuceno Cascacalla que lo intentó aprovechando la visita a Málaga en 1862 de la reina Isabel II; y la del alcalde José Alarcón Luján con algunos miembros importantes de la ciudadanía local en el año 1888.

 

En conclusión

 

La Manquita está aún inacabada: le falta el tejado a dos aguas, lo que ha sido causa de un problema de continuas filtraciones que en el año 2009 se intentó solucionar  con el recubrimiento de las bóvedas, pero sin proporcionar el resultado esperado, según se ha comprobado tras las lluvias  de diciembre de 2016. Tampoco se terminaron una de las dos sacristías, los remates de la fachada, la circunvalación de los altos, las estatuas y, lo más característico,   la torre sur.

 

Esperemos que pronto el apodo de "la Manquita" quede solamente como una parte más de la historia de la Catedral y que la conclusión de este magnífico templo  se lleve a buen fin con la colaboración de la ciudadanía, el Cabildo, la Diócesis y las diversas administraciones públicas. Buena fecha para ello sería el 2028, año en que se cumple el 500 aniversario del inicio de su construcción.

 

Elementos inacabados de la Catedral