Historia y Arte de Málaga

 

LA PROVINCIA DE MÁLAGA

Sobre la filoxera

 

Un insecto de compleja reproducción

 

La filoxera (dactylosphaera vitifoliae), llamada también philloxera vastátrix, es un  insecto parásito de la vid, de cuyas raíces y hojas se alimenta, emparentado con los pulgones  y  procedente de América del Norte. Con un complejo proceso de reproducción, da lugar a cuatro tipos de individuos que se propagan por las raíces y hojas de la propia cepa donde nacieron, para desde ahí, trasladarse por debajo del suelo hasta las cepas próximas (lo que se ha venido llamando expansión en mancha de aceite) o también, en el caso de los elementos alados, volando a otras cepas.

 

El desarrollo de este parásito comienza con un huevo de invierno, del cual eclosiona en primavera un individuo femenino en el estado más perfecto, tanto para destruir la vid como para reproducirse. Posee un aparato digestivo que succiona la savia de la cepa y es muy prolífica, reproduciéndose por partenogénesis (reproducción sin necesidad de la participación del macho). Como quiera que las sucesivas generaciones van perdiendo capacidad reproductora (el primer insecto puede poner unos 100 huevos, mientras que después de varias generaciones se reducen a diez o quince), algunos individuos sufren una serie de transformaciones consistente en desarrollar alas  y  mejorar el sistema  visual  para poder desplazarse a otras vides. No obstante, sus órganos digestivos son de menor potencia, al tiempo que el número de huevos por puesta disminuye,  poniendo solamente tres o cuatro . Con la eclosión de estos huevos aparece el dualismo de sexos: el macho tiene corta vida y la hembra deposita en otoño un solo huevo bajo la corteza del pie de la cepa, el  llamado más arriba huevo de invierno, del cual en primavera saldrá una hembra que dará comienzo a un nuevo ciclo.

 

La capacidad destructiva de la plaga depende de los suelos y del tipo de vid

 

El avance del insecto por el subsuelo se ve beneficiado  por la naturaleza del mismo. Así, los suelos arcillosos, en los que se producen grietas, favorecen la dispersión subterránea, mientras que los  terrenos arenosos la dificultan. El hombre, a través del calzado, ropas y utensilios de laboreo, junto con el aire,  posibilitan asimismo la difusión de la plaga.

 

Los daños de la filoxera varían también según el tipo de vid, ya que no es ella sola la que mata directamente la cepa sino que lo hace con la participación de hongos y bacterias  que necrosan y pudren las raíces. En este aspecto, las vides americanas resisten mejor los ataques de la filoxera y,  al no crear nudosidades donde se alojen los microorganismos citados,  las raíces sobreviven.

La filoxera se introduce en Europa

 

La filoxera llega a Europa por la importación y comercialización de vides americanas

 

Aunque se ha especulado mucho sobre la entrada de la filoxera en Europa, está probado que se introdujo a la vez por varios puntos (Francia, Portugal, Alemania y Austria) a partir de 1856, como resultado de la importación de cepas americanas resistentes al oídio (hongo parásito, especialmente de la vid, que forma sobre las hojas de esta planta una red de filamentos blanquecinos y polvorientos). Con toda seguridad, fue la importación de la variedad Isabela, originaria de Georgia (Estados Unidos), muy resistente al citado hongo pero vulnerable a la filoxera, la causante de la propagación de la plaga  más que la expansión natural del propio insecto.

 

En la Península Ibérica aparecieron tres focos

 

En lo que a la entrada del insecto en la Península Ibérica se refiere, tuvo lugar por tres lugares distantes entre sí: Oporto, Málaga y Gerona , estando los dos primeros provocados por la importación de pies americanos y el tercero por la invasión natural desde Francia.

El negocio del viñedo en la provincia de Málaga

 

El viñedo, uno de los pilares de la economía malagueña desde finales del XVIII a mediados del XIX

 

La economía malagueña estaba ligada en gran parte desde el ochocientos a la agricultura y al comercio de los productos derivados del viñedo (vino y pasas) . Esto hizo que fuera surgiendo en Málaga una burguesía vinatera, formada, tanto por extranjeros, como por miembros de la oligarquía local, que vieron en el auge de las pasas y caldos malagueños y de su demanda a nivel internacional una buena forma para acrecentar sus negocios tanto agrícolas como comerciales.

 

Destacaban en la producción los Montes de Málaga y la Axarquía

 

Dos comarcas destacaban esos años en el cultivo de la vid. Por una parte, los Montes de Málaga, con plantaciones de cepas Pedro Ximénez. En dicha comarca, después de la vendimia, en la gran cantidad de lagares que existían y de los que aún algunos se conservan, se transformaba  la uva  en mosto antes de su envío, una vez fermentado,  a Málaga.

 

La otra zona importante era la Axarquía, especializada en la producción y elaboración de pasas. Aún hoy se puede apreciar alguna actividad en los secaderos, muy numerosos antaño, donde se depositaban los racimos de uva para transformarlos en el delicioso fruto seco.

 

Ciertos factores empiezan a desestabilizar este próspero negocio a mediados del XIX

 

A mediados del siglo XIX llegaron los primeros problemas. La plaga de oídio, los cambios en los gustos de los consumidores (que afectaron especialmente a los vinos dulces de sobremesa), las adulteraciones en origen y en destino, llegando a producirse imitaciones  por franceses e ingleses, y el incremento de los aranceles en los países importadores, contribuyeron a que el negocio vinícola comenzara a tambalearse.

La llegada de la filoxera a Málaga

 

El primer caso  se produjo en el Lagar de la Indiana (Moclinejo), en 1874

 

Fue en el año 1874 cuando se tienen noticias de la primera viña atacada en nuestra provincia.  Sucedió en el Lagar denominado La Indiana, en el término municipal de Moclinejo, a unos 20 kilómetros de la capital, en el pago del Arroyo de Granadilla. La finca se dedicaba al cultivo de moscatel gordo con vistas a la producción de pasas. Al parecer, la causante del desastre, como indica el profesor  Juan Piqueras Haba, fue la importación de pies de vid americana infectados  procedentes de Burdeos,  facilitadas al propietario de la Indiana por un comerciante madrileño y no la introducción de cepas traídas por bandoleros de Ronda desde Gibraltar, como algunos intentaron hacer creer.

 

En 1878 la plaga se hace oficial

 

La existencia de la plaga se confirma a principios de agosto de 1878 en el mismo lagar antes mencionado de la Indiana. En una memoria sobre la invasión de la filoxera en la provincia de Málaga, presentada por D. Enrique de Coya a la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Sevilla (1878), manifiesta que la finca tenía  una extensión de 45 aranzadas (alrededor de 21 hectáreas), que contenían  aproximadamente  unas noventa mil cepas. Desde la parte más elevada del lagar se observaban diversos focos de infección, extensos y a grandes distancias unos de otros que amenazaban con crecer rápidamente produciendo la nefasta "mancha de aceite", expresión muy ilustrativa de la característica expansión de la plaga.

 

Petición de ayuda a las administraciones

 

Declarada oficialmente la presencia de la filoxera, la Junta Provincial de Agricultura, Industria y Comercio solicitó al Gobierno un proyecto de ley para adoptar las medidas necesarias enfocadas a su extinción. El Ayuntamiento de Málaga también se une a la propuesta.  La Junta Provincial a la que acabamos de hacer mención requirió  subvenciones a la Diputación y al Ayuntamiento, encontrándose con la negativa de este último por estar, según hizo saber,  atravesando grandes penurias económicas, traspasando esa responsabilidad a la Diputación, "...mientras que el Estado no  pueda hacerlo"

 

La Diputación aceptó colaborar con  diez mil duros para iniciar los trabajos. Las cuantías para el arranque de cepas, desinfección e indemnización, debían salir de un fondo creado a partir de un recargo de 25 céntimos anuales por Ha. de viña (Ley del 30 de julio de 1878) que las diputaciones cobrarían solo en las provincias invadidas y sus limítrofes que fueran vinícolas. Al amparo de esta ley, la Diputación de Málaga solicitó un anticipo reintegrable a las personas más pudientes de la provincia, cuya lista iba encabezada por Manuel Larios. El profesor Juan A. Lacomba, en un artículo dedicado al tema en el nº 5 de la Revista Jábega, transcribe el escrito en que se les solicitaba este anticipo, donde se argumentaba  lo que podría suceder de no atajar la plaga, a saber: la ruina de los propietarios, el decaimiento del comercio al perder uno de sus principales productos, la privación de trabajo para miles de personas que vivían del cultivo  de la vid, hambre y pérdida de ingresos en el erario público, debido a la disminución de los contribuyentes.

Expansión de la plaga por la provincia

 

Las medidas para atajar la plaga no resultaron efectivas

 

Las medidas adoptadas en principio para controlar la expansión de la filoxera, imitando a lo hecho con anterioridad en Francia, no dieron los resultados esperados, debido a la distinta naturaleza del terreno de la provincia con respecto a la del país vecino. Por lo tanto ni el anegamiento del terreno afectado (por ser terrenos muy pendientes), ni los tratamientos químicos con sulfato de carbono debido, junto a las características del suelo, a lo costoso del remedio, pudieron llevarse a buen fin. Tampoco salió adelante  la propuesta de establecer un  "cinturón sanitario" a la que nadie debió de hacer mucho caso. La única solución parecía ser la de replantar los terrenos afectados con pies americanos de la especie riparia, variedad que mejor se adaptaba a los suelos malagueños.

La difusión de la filoxera  fue muy rápida, llegando en 1879  a los límites de Estepona y a los confines de Granada.  En 1884 se estimaba que ya habían sido filoxeradas nada menos que 83.500 hectáreas de las 112.876 que había en toda la provincia, y la plaga había destruido todos los viñedos de los municipios de Algarrobo, Almáchar, Benagalbón (en el El Rincón), Benamargosa, Benamocarra, El Borge, Comares, Cútar, Iznate, Macharaviaya, Moclinejo, Olías (hoy pertenece a Málaga capital), Totalán y Vélez.

 

En 1890 ya no quedaban viñedos sanos

 

Según una estadística de la Comisión Central de Defensa contra la Filoxera perteneciente al Ministerio de Fomento, en el año 1890 la plaga había invadido los municipios de  Alpandeire, Atajate, Benalauría, Benaoján, Benarrabá,  Cortes de la Frontera, Cuevas del Becerro, El Burgo, Estepona, Jimera de Líbar, Fuente de Piedra, Gaucín, Genaguacil, Igualeja, Jubrique, Manilva, Monda, Montejaque, Parauta, Pujerra, Ronda, Villanueva de Algaida, Villanueva de Tapia y Yunquera. Sobre esa fecha se puede decir que ya no quedaban viñedos sanos y la replantación con pies americanos, muy lenta, cubría solo 5.700 hectáreas, llegando a 20.000 en el último año del siglo.

Ruptura de agricultores y fabricantes de vinos

 

La filoxera rompió el vínculo, ya algo deteriorado,  entre los viticultores y vinicultores. Los segundos encontraron pronto alternativas a la crisis. Tras la plaga, las grandes empresas vinateras apenas se interesaron por replantar los viñedos, sino que se dedicaron a la fabricación de licores, brandis y anisados y, también,  invirtieron en la compra de viñedos fuera de la provincia (La Mancha o la Campiña cordobesa). Asimismo, introdujeron nuevas técnicas de vinificación, con el objetivo de mejorar la calidad de los vinos malagueños y recuperar el prestigio del que habían gozado en épocas anteriores. A partir de entonces se empiezan a asentar bodegas como López Hermanos, Jimenez Lamothe, Pedro Morales, Luis Rein, Scholtz, Bevan, etc.

Consecuencias de la plaga

 

No fue la filoxera la única culpable de la crisis finisecular de la provincia

 

Aunque algunos han achacado a la invasión filoxérica la crisis de la provincia de Málaga de finales del siglo XIX y principios del XX, no fue ésta la causa única. Más arriba se ha hecho mención a la pérdida de competitividad de los vinos malagueños por diversos motivos antes de la presencia de la plaga, cosa que se pudo corregir en parte durante la crisis del viñedo francés al ser éste invadido por el temible insecto, pero cuando el país vecino se recupera, se corta la importación a Francia de los vinos españoles. A esto hay que unir que, a partir de 1872 (antes, por lo tanto, del comienzo de la plaga en Málaga), la pasa procedente de California empezó a hacerle la competencia en el mercado estadounidense (fundamental para los paseros ), a la pasa malagueña, competencia que se acrecienta durante la crisis filoxérica hasta que termina por imponerse el fruto californiano.

 

Tampoco es acertado pensar que la crisis agrícola fuese el detonante que causara un efecto dominó sobre los otros sectores económicos, aunque sí contribuyera a ello. No podemos culpabilizar  a la filoxera de la crisis industrial malagueña, ya que el principal motivo de la caída de la siderúrgica fue la imposibilidad de competir con los altos hornos vascos (una vez que se pusieron en pleno funcionamiento después de las guerras carlistas), debido al coste del carbón muy superior en el sur que en el norte del país. En cuanto a la industria textil encontró un fuerte adversario en la textil catalana. Todo esto hizo en gran medida que el comercio decayera.

 

Pero sí está claro que contribuyó a agravar la crisis

 

Como explica el profesor Lacomba, la estrecha interdependencia entre los sectores económicos malagueños hace que la caída de la producción vitícola ayudara a la disminución del comercio en general, contracción del mercado interior por el descenso  de la demanda y del consumo debido al empobrecimiento del campo, aumento del paro y, por ende, de la emigración. Es, por tanto, una causa importante de la crisis finisecular junto con el decaimiento de los otros sectores económicos anteriormente citados.

 

Y esto se aprecia visiblemente en el crecimiento demográfico del ámbito rural que fue más castigado por la plaga, como se puede apreciar en la siguiente tabla:

 

En la tabla se observa que en los años que conforman la década 1877-87, de todos los municipios que aparecen, solo Benagalbón tiene, aunque más bajo que en la década anterior, crecimiento bruto positivo, habiendo decrecido en población los trece restantes, siendo llamativos los casos de Algarrobo, Almáchar, y El Borge que vieron descender en más de mil habitantes su población en esos diez años. Es cierto que a nivel provincial el crecimiento, en la segunda mitad del siglo, es débil debido a la crisis general, pero no con datos tan negativos  como los que aparecen en los municipios de la tabla anterior.

Situación actual de los vinos malagueños

 

La vertiginosa caída de los vinos malagueños se prolongó durante la primera mitad del siglo XX. No obstante,  los Gremios de Viñeros y Vinateros de Málaga comienzan a esforzarse en recuperar el prestigio y, con él, los mercados internacionales perdidos. Un  paso importante fue solicitar la creación del Consejo Regulador de la Denominación de Origen "Málaga", lo cual le fue concedido en el año 1933.

 

Podemos decir que la segunda mitad del siglo XX significa el inicio de la recuperación para nuestros caldos. Ya en el siglo actual, en el año 2001, aparecen las  Denominaciones de Origen “Málaga y “Sierras de Málaga”, lo que se extiende a la institución del Consejo viniéndose a llamar  Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen "Málaga" y "Sierras de Málaga".

 

En 2004 se produce la fusión entre el Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen "Málaga" y "Sierras de Málaga" y el Consejo Regulador de la Denominación de Origen “Pasas de Málaga”, actualmente Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen "Málaga", "Sierras de Málaga" y “Pasas de Málaga”.

 

En la provincia, se cultivan especialmente las variedades de vides Moscatel de Alejandría, Moscatel Morisco y Pedro Ximen, destacando cinco zonas de denominación de origen "Málaga": Axarquía, Montes de Málaga, Zona Norte, Manilva y Serranía de Ronda. Según sus peculiaridades, estos vinos son conocidos como el "Pedro Ximen o Ximénez", el "Málaga Dulce Color", el "Málaga Moscatel", el "Málaga Lágrima", el "Málaga Pajarete" y el "Málaga Seco", entre otros.

Bibliografía, fuentes y webs

 

  • COYA, Enrique (1878): Memoria sobre la invasión de la Phylloxera Vastátrix en la provincia de Málaga, Imprenta G. Álvarez, Sevilla.

 

  • LACOMBA, Juan A. (1874): "Málaga 1878: La irrupción de la filoxera", Jábega, 5, Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga, Málaga.

 

  • LACOMBA, Juan A. (1975): "La crisis de los vinos y viñedos en la Málaga del siglo XIX", Jábega, 12, Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga, Málaga.

 

  • MORILLA CRITZ, José (1988): "Las condiciones de comercialización de los productos vitícolas y respuesta a la filoxera en Andalucía Oriental", Revista de estudios Regionales, 20, Universidades Públicas de Andalucía.

 

  • NAVARRO VALLS, Juan V. (2005): La población de los municipios malagueños en la segunda mitad del siglo XIX. Trabajo presentado en el Periodo de Investigación Tutelado del Curso de Doctorado 2002-2004 de la U.M.A., (Inédito).

 

  • PIQUERAS HABA, Juan (2005): La filoxera en España y su difusión espacial: 1878-1926” ,  Cuadernos de Geografía, 77. Valencia.

 

Fuentes:

 

  • ARCHIVO MINISTERIO DE AGRICULTURA: Estadística de la invasión filoxérica correspondiente al año 1890.

 

Webs