Historia y Arte de Málaga

 

HISTORIA DE LA CIUDAD

 

LA PRIMERA LEY  ESCRITA DEL MUNICIPIO DE MÁLAGA:

LA LEX FLAVIA MALACITANA (siglo I d.C.)

Juan V. Navarro Valls

Consideraciones previas

 

En el año 74 de nuestra era, Vespasiano, emperador romano que inició la dinastía Flavia, otorgaba, mediante el Edicto de Latinidad, el ius latii  (el derecho latino) a Hispania. No obstante, muchas ciudades ya gozaban de facto, según algunos historiadores, de este derecho, en virtud de su grado de romanización, desde tiempos de Julio César, Octavio Augusto o Claudio.

 

El derecho de latinidad de Vespasiano dio paso a la concesión

de gran cantidad de estatutos municipales

 

El derecho de latinidad (ciudadanía latina) fue una forma de integrar a los territorios anexionados y a las élites autóctonas en el vasto estado de Roma. Mediante él se otorgaban  derechos inherentes a los ciudadanos romanos como el sufragio y el desempeño de cargos públicos entre otros.

 

Los estudiosos del tema piensan que alrededor de trescientas cincuenta ciudades hispanas fueron organizadas como municipios latinos durante la mencionada dinastía Flavia. En lo que se refiere a la provincia de la Baética, según el profesor de la Universidad de Sevilla Antonio Caballos, se han encontrado vestigios en bronce de cuarenta estatutos municipales, en su mayoría pertenecientes a la época Flavia. Entre ellos, se encuentran los de Malaca (Málaga) y Salpensa (en Utrera), que fueron otorgadas bajo el mandato del emperador Domiciano (entre los años 81 y 96 d. C.). Estos dos bronces se hallaron en el mismo yacimiento. Más adelante lo veremos con más detalle.

 

Las normas municipales se recogieron en tablas de bronce

 

Estas normativas municipales, que estaban estandarizadas independientemente a qué comunidad fuera dirigida, obedecían a un "patrón común romano", los cuales se contenían en sus respectivos documentos jurídicos, que permanecían custodiados en archivos locales. No obstante, todo o parte de ellos se grababan en tablas de bronce que eran expuestas en lugares públicos donde fueran bien visibles, para cumplir un doble objetivo: el de divulgar los aspectos jurídicos-políticos referentes al municipio para conocimiento de sus habitantes y, al mismo tiempo, afianzar la idea general de Roma en estas comunidades y difundir y reforzar en ellas la ideología gubernamental.

 

¿Por qué la proliferación de estos documentos en bronce en vez de utilizar el mármol?

 

Para el profesor Caballos Refino  el grabado en mármol exigía a los municipios unos elevados recursos económicos y técnicos, derivadas de la extracción y transporte de las piezas de mármol, de su labrado y posterior grabado. Para aquellas localidades que no contasen con mármol y/o talleres propios les resultaba más factible la exposición en tablas de bronce que venían ya elaboradas de los talleres metalúrgicos  y  que, en lo referente al  transporte eran menos frágiles  y menos pesadas que las placas de piedra. También salía más barata su grabación, tanto si era fuera, en talleres especializados, como si el grabador acudía a la ciudad para su cincelado, ya que no contemplaba el montaje de la infraestructura que exigía la instalación de un taller de piedra  que requería de una alta cualificación. Además, este tipo de textos necesitaba menos superficie expositiva si se grababa sobre bronce que la que requeriría si se hacía sobre mármol.

Hallazgo de la Lex Flavia Malacitana

 

La placa de bronce de la Lex  Malacitana fue encontrada, junto con otra placa correspondiente a la Lex Salpensana en los terrenos que antes se denominaban Barranco de los Tejares (junto al actual Ejido) donde se ubicaban varias fábricas de tejas y ladrillos que cogían su materia prima en la misma zona. El primer traductor de estas leyes, el abogado e investigador D. Manuel Rodríguez de Berlanga, describe el hallazgo que tuvo lugar en los últimos días del mes de octubre del año 1851. Fueron dos peones que estaban cavando los que descubrieron las dos grandes tablas de metal, en un espacio que había sido preparado para enterrarlas, rodeadas por un cerco de grandes ladrillos romanos. Al estar en unos hoyos , pero sin llegar a tocar el fondo de los mismos, la tierra que las cubría las hizo combar por el centro.

 

¿Por qué se encontraron en el mismo yacimiento la ley malagueña y la del municipio de Salpensa?

 

Rodríguez de Berlanga sostiene que dichas tablas llegaron a Málaga al retirarse los salpensanos de su ciudad en tiempos de las invasiones godas. Sin embargo, otro eminente historiador, (contemporáneo y amigo de Rodríguez) Theodor  Mommsen, por su parte, afirmó que la llegada a Málaga del bronce de Salpensa tuvo como objetivo la corrección de  un error de las leyes de dicha ciudad.

 

Las piezas fueron vendidas como metal viejo para su posterior fundición

 

Los descubridores vendieron al peso estas piezas como metal viejo (sólo la tabla de Malaca pesaba alrededor de 90 kilos) al taller de los broncistas Luque, en calle Compañía. Allí iban a ser fundidas para utilizar el bronce en la fabricación de soportes de vela. Pero, afortunadamente, antes de llevar a cabo el fundido,  le llegó noticia de estas tablas al marqués Jorge Loring de Oyarzábal, quien reconoció su importancia y las adquirió, depositándolas en un templete dórico a modo de museo que construyó en su finca de La Concepción junto a otros hallazgos arqueológicos. Los Loring decidieron vender los bronces jurídicos, incluida la Lex Flavia Malacitana, al Museo Arqueológico Nacional, por cien mil  pesetas en el año1897.

 

Es posible que otras tablas procedentes de los Tejares fuesen fundidas con anterioridad

 

El uso ininterrumpido de la zona de los Tejares como proveedora de barro para aquella industria, borró rápidamente la posibilidad de estudio del yacimiento, en el que, según el catedrático de Arqueología de la Universidad de Málaga Pedro Rodríguez Oliva, aunque no existan pruebas, sí existe el rumor y cabe la posibilidad de que las dos tablas que conocemos sean las últimas de varias existentes que con anterioridad fueron fundidas.

Descripción y contenido de la Lex Malacitana

 

 

Dimensiones

 

La lámina de bronce en que está grabado el texto, hoy fuertemente combada en sentido horizontal, mide unos 89 cm. de alto y unos 122 cm. de ancho y tiene un grosor de entre 0,9 (izquierda) y 0,5 cm (derecha).

 

En la tabla se recogen las ordenanzas comprendidas entre el capítulo LI y el capítulo LXVI

 

El texto contiene parte de la versión de la lex Latii dada por Domiciano al nuevo municipio flavio de Malaca, concretamente desde el capítulo LI  (incompleto) hasta el comienzo del capítulo LXVI, y se reparte en cinco columnas de entre 66 y 73 líneas. Cada capítulo va precedido por su título, normalmente escrito en un párrafo propio, sangrado e introducido por la palabra rúbrica, abreviada en una R con línea transversa para indicar la

abreviatura. La primera línea de cada capítulo sobresale por la izquierda y empieza casi siempre con una o dos letras más grandes y entrelazadas. Debajo de ellas está el número del capítulo. Los caracteres se han grabado con mucha soltura; su altura oscila entre los 0,5 y los 0,7 cm, aunque abundan letras más altas (hasta los 2,5 cm).

 

El nombre de Domiciano fue borrado (Damnatio Memoriae)

 

Cabe destacar que en el capítulo LIX, en  la columna tercera, en la línea 16, fue borrado el nombre del emperador Domiciano, aunque han quedado ciertos vestigios por los que se reconoce. El emperador, tras su muerte, fue condenado por  el Senado con la Damnatio Memoriae (condena de la memoria), por lo que fueron destruidas todas sus estatuas, (alguna se libró, como la cabeza del Museo del Louvre, no así el busto que es del siglo XVIII) derribados sus arcos, fundidas sus monedas y  borrado su nombre de todos los lugares y edificios públicos. Esto se aplicaba a los que eran considerados  enemigos del Estado, cosa que ocurrió con Domiciano al que calificaron de tirano, cruel y paranoico comparable a  Calígula  y Nerón.

En el bronce malacitano se recogen diversas disposiciones relativas a la elección y votación de los magistrados por las Asambleas populares. Se regula la designación de patronos municipales, y aparecen otras diversas normas relacionadas con la gestión de fondos públicos, encomendada principalmente a los magistrados  supremos de la urbe y a otros magistrados menores.

 

Con esta ley se establece una organización en la que  los derechos y obligaciones se distribuyen en función de la capacidad económica de los ciudadanos. Entre los derechos reconocidos a los municipios,  destaca el de  realizar negocios jurídicos válidos con ciudadanos romanos.  En cuanto a los deberes, los ciudadanos  estaban sometidos a una serie de cargas y obligaciones militares y fiscales.

 

Para ser candidato a las magistraturas más importantes del municipio, era necesario depositar fianzas

 

Un capítulo interesante es el LX, donde se recoge la obligación de aportar, antes de las votaciones, fiadores con los que responder de los bienes públicos que se  les confiaba a los candidatos al cargo de duunviro (los dos altos magistrados municipales) o al de cuestor (se ocupaban de los aspectos contables, de la administración de la caja pública municipal. Eran también dos y se les elegía por un año).  La orden lo expresaba con estas palabras: "Los que en este municipio aspiren al duumvirato o la cuestura, y, en consecuencia, los que nominalmente hayan sido asimilados a la condición de candidatos... el mismo día en que se vayan a reunir los comicios, antes de que se empiecen las votaciones, al arbitrio de quien ha de reunir los comicios, presenten todos al tesoro público de los munícipes fiadores de que se conservará íntegra la parte de los fondos públicos que en el ejercicio de su cargo llegarán a manejar. Si, aun con tales fiadores, pareciera que no hay suficientes garantías respecto a la cuestión tratada, hipotequen fincas al arbitrio de lo expresamente mencionado en el caso anterior. Si ha quedado establecido que por parte de alguno de aquéllos, sobre los que corresponde votar en los comicios para duumviros o cuestores, se ofrecen garantías sin la necesaria suficiencia, el que reúna los comicios no le incluirá en el recuento de votos".

Bibliografía

 

  • CABALLOS RUFINO, Antonio (2008): "¿Típicamente romano? Publicación de documentos en tablas de bronce", en Gerión, Revista de Historia Antigua, vol. 26, nº1 , Universidad Complutense de Madrid.

 

  • PINO ROLDÁN, Miguel del (1979): "Nueva traducción de la Lex Flavia Malacitana", Mainake, 23. Málaga.

 

  • RODRÍGUEZ DE BERLANGA. Manuel (1864): Monumentos históricos del municipio flavio malacitano. Málaga.

 

  • RODRÍGUEZ DE BERLANGA. Manuel (1853): Los dos bronces encontrados en Málaga a fines de octubre de 1851, Imprenta del Avisador Malagueño. Málaga.

 

  • STYLOW, Armín U. (2001): "La Lex Malacitana, descripción y texto", Mainake, 23. Málaga.

 

  • HEMEROTECA SUR DIGITAL (2006):

        http://www.diariosur.es/prensa/20061226/cultura/tablas_20061226.html