Historia y Arte de Málaga

 

ARTE EN MÁLAGA

SI DESEAS CONSULTAR UN EDIFICIO EN CONCRETO, PULSA SOBRE SU IMAGEN EN EL SIGUIENTE PLANO:

Características generales de la arquitectura mudéjar

 

El mudéjar mezcla lo cristiano y lo musulmán en la arquitectura

 

La denominación de este estilo  proviene del árabe mudayyan, المدجن  que significa "a quien le es permitido quedarse", nombre con el que se designaba a la población islámica que permaneció, bajo ciertas condiciones, en los territorios conquistados por los cristianos a los musulmanes de la península Ibérica. No obstante, el estilo pervivió a la expulsión definitiva de estos en el siglo XVII.

 

Por tanto, la arquitectura mudéjar es aquella que emplea formas y técnicas árabes en tierras cristianas, fundiéndose los estilos artísticos de ambas culturas. Su aportación a la arquitectura y a la decoración fue fundamental en una época en la que era necesaria mano de obra cualificada para levantar las iglesias destinadas a cristianizar los antiguos reinos islámicos. Los artesanos mudéjares dominaban a la perfección  el arte de las yeserías, el alicatado, el trabajo con ladrillo y el artesonado de las techumbres. La excelente cualificación de estos maestros junto con las características de los materiales empleados permitían levantar los edificios con rapidez y a un bajo coste económico.

 

Aparece en territorios del antiguo reino nazarí más tardíamente que en el resto de España

 

Aunque en el norte del país se introduce cuando triunfaba el románico (siglo XII), en el reino nazarí aparece en una época más tardía, con una cronología que va paralela al desarrollo de la conquista cristiana. Por lo tanto, en el caso de Málaga, estará presente desde finales del siglo XV, prolongándose durante el XVI,  combinándose con el gótico tardío (gótico-mudéjar), al tiempo que resistía los embates del nuevo estilo que se estaba introduciendo con la construcción de la catedral: el renacentista.

 

El estilo renacerá con fuerza durante los últimos años del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX

 

El mudéjar pervive durante los siglos XVII y XVIII, y renacerá con el historicismo del siglo XIX, con el nombre de neomudéjar y, entrado ya el siglo XX, encontramos características de él en el llamado, genéricamente, estilo regionalista, eclecticismo artístico basado, sobre todo en Andalucía, en el arte plateresco, barroco y mudéjar.

 

Materiales de construcción

 

En lo que a los materiales de construcción se refiere, se utiliza la mampostería (piedras irregulares sin tallar), el ladrillo, el yeso, la madera y la cerámica. De los citados, el material más utilizado será el ladrillo, tanto en su faceta constructiva como en la ornamental. También se usa con profusión la cerámica, en tejas, canalones y, como no, siguiendo el gusto de los decoradores musulmanes, en los azulejos y piezas vidriadas. En cuanto a las cubiertas, el material utilizado por excelencia será la madera, lográndose excelentes resultados decorativos con los artesonados de las armaduras que conforman las techumbres.

Elementos y estructuras

 

Como elementos sustentantes además de los muros, el mudéjar utiliza  pilares de ladrillo, por lo común, octogonales o cuadrados con los bordes achaflanados;  o columnas, bien de piedra o de ladrillo.

 

En cuanto a los arcos, su tipología  es variada, usándose los  de herradura árabes en todas sus versiones (califales, lobulados, túmidos, geminados, entrecruzados, festoneados (tanto de herradura como apuntados), entre otros. En la época del gótico tardío se utiliza el arco apuntado y el conopial y, en el renacimiento, el de medio punto, y el carpanel. Es frecuente que algunos arcos aparezcan dentro de un alfiz (moldura, generalmente rectangular, que enmarca un arco o el vano de una puerta o ventana), decorados con azulejos de motivos geométricos en las albanegas (superficie triangular delimitada por el arco y el alfiz que lo enmarca).

Los elementos antes citados (columnas, arcos y pilares) sostienen el peso de las cubiertas, siendo característicos en ellas los amplios aleros de los tejados, sostenidos por canecillos (modillones o soportes de una cornisa o alero) de múltiples variedades construidos con ladrillo o madera.

 

A menudo, los vanos de los muros se presentan con ajimeces (ventanas o balcones salientes cerrados por celosías).

 

Dentro de los elementos sostenidos, aparecen las armaduras con más frecuencia   que  las bóvedas

 

Aunque existen cubiertas de bóvedas, sobre todo en los presbiterios de las iglesias,  las armaduras de madera son las más características de este estilo.

 

Existían varios tipos de armaduras a saber:

 

  • De par e hilera (una viga superior y dos más bajas unidas por otras más pequeñas llamada "pares" o "alfardas".

 

  • De par y nudillo, parecida a la anterior, pero con vigas transversales o "nudillos" que unen a los pares opuestos. El techo originado con esta armadura se conoce con el nombre de "almizate" y cubría, por lo general, amplios espacios rectangulares.

 

  • ARMADURA DE LIMA BORDÓN Y LIMAS MOAMARES. De la estructuras de par y nudillo, derivan las armadura de limas, cuya forma más básica consisten en añadir otros dos paños a los lados menores, resultando de ello una forma de artesa invertida. Recibe su denominación de las piezas denominadas “limas” que unían todos los paños. Se llamaba de "lima bordón" cuando una sola viga conseguía la unión de dos faldones determinados, y de "limas  moamares" cuando se disponían mediante dos alfardas o pares. Podía tener “planta” cuadrada, rectangular e incluso solucionarse como un hexágono o un octógono.

 

  • Poligonales, para cubrir espacios de cuatro, seis, ocho, o más lados.

 

  • De colgadizo. Son cubiertas a un agua, sujetas por "tornapuntas" (pieza de madera o metal que unida oblicuamente a otra vertical sirve de sostén a una tercera horizontal o inclinada, como un refuerzo.

 

  • Planas. Las hay de dos clases: "el alfarje", compuesto por las vigas y la tablazón sin decorar, y "el taujel" igual que el alfarje, pero decorado.

En lo que a los elementos decorativos se refiere, las armaduras reciben una decoración geométrica llamada "de lazo", consistente en líneas que se entrecruzan formando polígonos y estrellas, utilizándose las piñas de mocárabes en el centro de los almizates, aunque también en otras ocasiones podemos encontrar otros motivos, como temas eucarísticos. También se utilizan los motivos geométricos propios de los azulejos.

 

Las torres son un elemento característico de los templos mudéjares

 

Las hay de varios tipos. Algunas están formadas por varios pisos cubiertos por bóvedas. En otros casos, se nos presenta con muros separados en varios cuerpos por fajas salientes de poco volumen. En Andalucía, sobre todo, nos evoca los alminares almohades, con paños de decoración de sebka, formando una retícula oblicua, como apreciamos en la Giralda de Sevilla y en la Iglesia de Santiago de Málaga.

Edificios mudéjares malagueños

Es muy difícil encontrar en la ciudad un edificio puramente del estilo que nos ocupa, si exceptuamos, y solo en parte, la iglesia de Santiago pues, si bien es cierto que su construcción de origen se encuadra en el gótico-mudéjar, las reformas posteriores, sobre todo la que se llevó a cabo en el siglo XVIII, cambiaron su aspecto. No obstante, son varios los edificios que buscaron entre sus elementos constructivos soluciones mudéjares, aunque se construyeran bajo los cánones arquitectónicos renacentistas. Nos detendremos, además de en el citado templo de Santiago,  en dos edificios: el convento de la Trinidad y el palacio de los condes de Buenavista.

 

Otra construcción gótico-mudéjar que desgraciadamente  se perdió fue el hospital de Santo Tomás,  debido al estado en que quedó tras el terremoto de 1884,  lo que obligó a proceder a su demolición, construyéndose de nueva planta en neomudéjar, como ya veremos en su apartado correspondiente. No obstante, del primitivo hospital se conserva un magnífico ajimez que está situado en el jardín de la iglesia de San Agustín, justo al lado del Palacio de Buenavista, en cuyo jardín estuvo depositado con anterioridad.

El neomudéjar en la ciudad de Málaga

 

Algunas consideraciones

 

Dentro de la corriente arquitectónica historicista que se desarrolla en España durante el siglo XIX (neorrománico, neoárabe, neoplateresco, neobarroco y neomudéjar) será este último el que se imponga con más fuerza.  Entre las causas de su implantación hay que citar, por una parte, el bajo presupuesto de las construcciones de ladrillo (material fundamentalmente utilizado en las edificaciones neomudéjares) y, por otra, el hecho de representar un genuino estilo de nuestro país en contra del ultraclacisismo que imperaba en el siglo XVIII.

 

Aún así, no es raro ver en las obras arquitectónicas neomudéjares  mezcla en mayor o menor proporción de elementos propios del estilo con otros elementos medievales, platerescos o barrocos, cayendo a veces en un complicado eclecticismo.

 

Lejos de enredarnos en una maraña de términos a la hora de denominar el estilo de los edificios que se van a exponer, nos referiremos a ellos con el término general de  neomudéjares.

 

Por otra parte, muchos de los lectores que acudan a esta página conocerán otras construcciones malagueñas que no aparezcan aquí y que, de una u otra forma, contengan elementos pertenecientes al neomudéjar. Ciertamente los hay, pero yo me referiré solo a aquellos que se consideran por los especialistas como los más significativos.

Pulsar sobre uno de los dos cuadros del tipo de edificios neomudéjares que se quiera consultar:

Bibliografía general del mudéjar y neomudéjar en Málaga

 

  • AGUILAR GARCÍA, M. D. (1998): Málaga: (1487-1550) arquitectura y ciudad, Diputación Provincial de Málaga, Málaga.

 

  • CAMACHO  MARTÍNEZ, R. (direcc.) et alii (1985): Inventario artístico de Málaga y su provincia, Ministerio de Cultura, Madrid.

 

  • Candau, Mª E. et alii (2005): Málaga Guía de Arquitectura, Ed. bilingüe (1ª Ed.), Sevilla: Consejería de Obras Públicas y Transportes, Málaga - Colegio de Arquitectos.

 

  • Castellón Serrano, Federico et alii (2000): El Mudéjar en la provincia de Málaga, Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Málaga, Málaga.

 

  • MÉNDEZ BAIGES, Maite (ed) et alii (2012): Arquitectura, ciudad y territorio en Málaga (1900-2011), Geometría Asociación Cultural, Málaga.

 

  • MORALES FOLGUERA, J. M. (1984): “La arquitectura y el urbanismo: del Antiguo Régimen a la arquitectura del ocio”, en ALCOBENDAS, M (Direcc.): Málaga, Editorial Andalucía, Granada.

 

  • PASTOR PÉREZ, Francisca (1979): "El neomudéjar y su contenido historicista en Málaga", Baética, 2, 1, UMA. Málaga.

 

 

PÁGINA WEB

 

  • INSTITUTO ANDALUZ DEL PATRIMONIO HISTÓRICO (IAPH.)

        http://www.iaph.es/patrimonio-inmueble-andalucia/start.do